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Los cítricos dulces sin cosechar, esperan el mismo destino que las manzanas y peras

30/9/2015 - La noticia de que la mitad de la cosecha del Valle está en las cámaras o no fue cosechado, tuvo un gran impacto en la sociedad. Pero los cítricos dulces no tienen mejor suerte. También en este caso probablemente una gran parte quedará en los árboles ante la falta de alternativas comerciales.

Tanto el Litoral, como el Noroeste, tuvieron una buena cosecha; recuperándose de heladas y sequías de años previos. El clima del otoño-invierno fue bueno: temperaturas suaves, sin heladas dañinas y con suficientes precipitaciones. En la mayoría de los casos la producción superó a la de los dos años previos. Por lo tanto, se disponía de un buen volumen. El problema fue qué hacer con esta fruta. El principal destino es tradicionalmente el mercado interno, el cual absorbe el 50% de las mandarinas y el 65% de las naranjas. La exportación recibe el 25% de las mandarinas y 10% de las naranjas; y el 25% de ambas se industrializa.

Este año el panorama se mostraba difícil para todos los destinos. Esto se debió en primer lugar, al fuerte incremento de costos, los cuales se dispararon en los últimos años. Según un trabajo presentado en el último congreso citrícola, los mayores aumentos se dieron en los impuestos, transporte y envase, superando el índice de inflación. El aumento de otros costos (mano de obra, insumos, etc.) fue más moderado. Por otro lado, los precios pagados por el mercado interno, externo o la industria, no acompañaron este aumento. En caso del mercado interno, la situación es más que crítica. Los precios que registran las naranjas en el Mercado Central de Buenos Aires se ubican en general por debajo de los del 2014. En especial en las Navel y Salustianas se pagó bastante menos. En las Valencia, así como las variedades tempranas, los precios fueron similares o sólo levemente inferiores. En las mandarinas, los precios fueron en muchos casos similares a los del 2014 (Dancy, Ellendale) o algo más bajos (Criolla, Nova). Pero esto se contrapone con el fuerte aumento que tuvieron los costos, los cuales siguieron el ritmo inflacionario e incluso lo superaron. Por lo tanto, en el balance actual, el productor está recibiendo un 30-40% menos que en el 2014.

En el mercado externo la situación también es crítica. En este caso no fue tanto el precio, el cual se mantuvo o incluso se ubicó por encima de otros años (en moneda local). El problema es la
devaluación que registró el euro durante el último año; y aún más el rublo. Eso llevó a que los precios, aunque en moneda local superiores a otros años, no lo son al pasarlos a dólares. Los precios expresados en dólares son inferiores al 2014 y también a años previos. A esto se sumó la fuerte competencia ejercida por otros proveedores con ventajas competitivas. Sea por sus menores costos (ej. Perú), su cercanía (Egipto, Turquía), su moneda devaluada (ej. Sudáfrica) o ventajas arancelarias (Sudáfrica, Perú). Argentina no ha negociado suficientemente convenios comerciales a través de los cuales se logre reducciones arancelarias u otras ventajas, como sí lo han hecho los otros países del Hemisferio Sur. Esto complicó la llegada a nuestros compradores tradicionales, Europa y Rusia. Pero también en los mercados alternativos, como son el sudeste asiático o los países árabes, la situación se presentó complicada. Algunos mercados se cerraron, otros mostraron menor interés. Por lo tanto, la caída de los envíos a los mercados clásicos no pudo ser compensada por un aumento a otros destinos. Incluso a estos destinos se envió menos que en el 2014 y 2013.

Hasta fines de Julio, el Senasa registró una exportación a ultramar de 39.000 toneladas de mandarinas y 11.500 toneladas de naranjas. Esto significa una caída del 30% en las mandarinas y del 20% en las naranjas con respecto a las exportaciones de fines de Julio del 2014.

La mayor caída se dio en los embarques a la Unión Europea. Los envíos de mandarinas se redujeron a casi un tercio, enviándose sólo 4.000 toneladas, en vez de las 11.000 del 2014. Si la comparamos con años previos, la caída es abismal. En el caso de las naranjas, los envíos a Europa se redujeron un 26% con respecto al 2014. También cayeron los envíos de mandarinas a otros mercados: 20% a Rusia, 13% al Sudeste de Asia, 50% a los Países árabes y 6% a Canadá.

Para lo que queda de la campaña no se esperan cambios. Por lo tanto, se estima que este año se dejarán de exportar unas 30.000 toneladas de mandarinas y unas 10.000 toneladas de naranjas. Este volumen no podrá ser ubicado en el mercado interno, dado que el mismo ya se encuentra saturado y paga precios demasiado bajos.

De las regiones citrícolas argentinas la más afectada es el Litoral. Las empresas y asociaciones de productores no saben qué hacer con sus cítricos dulces. Siendo los principales exportadores de mandarinas, son los más afectados; las exportaciones se redujeron un 30%. En el caso de las naranjas, el Litoral solo exportó volúmenes ínfimos. Las 11.500 toneladas exportadas por Argentina hasta fines
de junio, corresponden en su gran mayoría a naranjas del noroeste argentino. Varias de las grandes empresas exportadoras del Litoral aún no han embarcado naranjas; otras sólo lo hicieron en cantidades mínimas. No se prevé que esto cambie en lo que resta de la campaña.

Todo esto explica el por qué tanta fruta aún está en los árboles o en el piso. La misma habrá que retirarla para no comprometer el estado fitosanitario del monte frutal. Las pérdidas para los productores y comercializadores serán enormes. No habrá que asombrarse si más de uno ya no puede enfrentar sus obligaciones financieras; dolorosa situación que se ha vivido en otras crisis.

Fuente: Ing.Agr.Betina Ernst para Top Info Marketing SA
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